Alfred Nobel: del imperio de la dinamita a los Premios Nobel — vida, fortuna y legado

Nació en Estocolmo en 1833, inventó la dinamita en 1867 tras una tragedia familiar y acumuló una fortuna con explosivos y petróleo. Su testamento de 1895 destinó el 94 % de su herencia a premios que hoy reparten 11 millones de coronas suecas por categoría cada 10 de diciembre.

Retrato de Alfred Bernhard Nobel (1833-1896), químico e inventor sueco de la dinamita y fundador de los Premios Nobel, fotografiado por Gösta Florman
Alfred Bernhard Nobel (1833-1896), retratado por Gösta Florman. Químico, ingeniero y empresario sueco: inventó la dinamita, acumuló una de las mayores fortunas del siglo XIX y legó casi todo su patrimonio a los premios que llevan su nombre. Fuente: Wikimedia Commons — Alfred Nobel (Gösta Florman)

Alfred Bernhard Nobel pasó de ser el hombre que hizo transportable la fuerza de la nitroglicerina a fundar el galardón más prestigioso del planeta. Nació en Estocolmo en 1833, dominó la química y hasta seis idiomas, patentó la dinamita en 1867 y, al morir en San Remo el 10 de diciembre de 1896, dejó un testamento que convirtió su fortuna en los Premios Nobel. Esta es su historia, contrastada con fuentes oficiales y documentación histórica.

1. Inicios y la obsesión por el peligro

Raíces científicas

Alfred Nobel nació el 21 de octubre de 1833 en Estocolmo, en el seno de una familia de inventores. Su padre, Immanuel Nobel, trabajaba en armamento y maquinaria; cuando el negocio familiar prosperó en Rusia, la familia se instaló en San Petersburgo, donde Alfred recibió una educación privada de élite en ciencias, literatura y lenguas. Según la biografía oficial de la Fundación Nobel y registros recogidos en Wikipedia, llegó a dominar seis idiomas y mostró desde joven una mente inventiva y inquieta.

Tras la quiebra parcial del negocio paterno, Alfred regresó a Suecia y se dedicó en serio a la investigación química. Su objetivo era claro: encontrar un explosivo más potente que la pólvora negra y, sobre todo, controlable para la minería, la construcción de túneles y los canales que transformaban Europa en plena revolución industrial.

La nitroglicerina

En sus viajes por Europa —especialmente en París— conoció la nitroglicerina, un líquido descubierto en 1847 por Ascanio Sobrero con una potencia explosiva enorme, pero tan inestable que su propio inventor la consideraba demasiado peligrosa para uso práctico. Nobel vio en ella una oportunidad: si lograba estabilizarla y detonarla de forma fiable, cambiaría la ingeniería civil para siempre.

En 1863 obtuvo la primera patente sobre nitroglicerina como explosivo industrial y, al año siguiente, la del detonador (blasting cap) que permitía iniciar la explosión con seguridad —un invento tan decisivo como la propia dinamita, según la cronología de NobelPrize.org.

Tragedia familiar

El precio del experimento fue terrible. El 3 de septiembre de 1864, un cobertizo de preparación de nitroglicerina explotó en Heleneborg, en las afueras de Estocolmo. Murieron cinco personas, entre ellas su hermano menor Emil. Las autoridades prohibieron seguir fabricando nitroglicerina dentro de la ciudad.

Nobel no abandonó la investigación: trasladó los experimentos a una barcaza anclada en el lago Mälaren, lejos de la población, y en 1864 logró iniciar la producción en masa. Esa combinación de tragedia personal y obstinación científica es uno de los episodios más citados de su biografía, recogido tanto por la Fundación Nobel como por historiadores del siglo XIX.

2. El nacimiento de la dinamita y la gran fortuna

La invención (1867)

Nobel descubrió que al mezclar nitroglicerina con kieselguhr —una tierra de diatomeas porosa, también llamada tierra de diatomeas— se obtenía una pasta moldeable, mucho más estable que el líquido puro y fácil de transportar en barras. La patentó en 1867 con el nombre de dinamita (del griego dynamis, «fuerza»). Solo explotaba de forma controlada al activar el detonador que él mismo había perfeccionado años antes.

La dinamita coincidió con el auge del taladro neumático y la corona de diamante: juntos abarató la excavación de roca, la perforación de túneles ferroviarios y la apertura de canales. La demanda fue inmediata y global.

Ganancias masivas

Nobel patentó su invento en múltiples países y abrió fábricas en toda Europa y América. Al morir, su empresa mantenía más de 90 fábricas de explosivos y armamento repartidas por el mundo, según Wikipedia y la documentación de la Fundación Nobel. La fortuna creció con la minería, las obras públicas y, más tarde, los contratos militares —aunque Nobel insistía en que sus productos servían sobre todo a la ingeniería civil.

Otras revoluciones

A lo largo de su vida registró 355 patentes internacionales. Entre las más relevantes:

  • Gelignita (1875): explosivo impermeable, más potente que la dinamita estándar.
  • Balistita (1887): propelente sin humo, predecesora de cordita, con aplicaciones militares y balísticas.
  • Materiales sintéticos, caucho artificial y experimentos con seda artificial, reflejo de un inventor que nunca dejó de ampliar fronteras.

El imperio petrolero

Alfred no construyó solo con explosivos. Sus hermanos Ludvig y Robert fundaron Branobel en Bakú (actual Azerbaiyán), una compañía que dominó la extracción y el transporte de petróleo en la cuenca del Caspio. Alfred invirtió en el negocio y participó en su expansión.

En 1878, Ludvig encargó el Zoroaster, considerado el primer petrolero moderno del mundo: un buque de acero con tanques integrados que transportaba queroseno por el mar Caspio entre Bakú y Astracán, según el archivo histórico de Branobel. Ludvig decidió no patentar el diseño, lo que aceleró su difusión mundial. En su apogeo, Branobel fue uno de los mayores productores de petróleo del planeta.

3. El cambio de legado y el testamento

«El mercader de la muerte»

En 1888 murió en Cannes su hermano Ludvig. Varios periódicos franceses confundieron a los hermanos y publicaron obituarios de Alfred. La tradición —recogida por HISTORY y enciclopedias como Britannica— atribuye a uno de esos textos el titular «Le marchand de la mort est mort» («El mercader de la muerte ha muerto») y un retrato brutal de un hombre que enriqueció fabricando herramientas de destrucción.

Los historiadores advierten, sin embargo, que no se ha localizado con certeza el obituario con esa frase exacta; el diario Le Figaro publicó un texto crítico el 15 de abril de 1888 y lo rectificó al día siguiente. Lo que sí parece claro es que Nobel reflexionó durante años sobre su reputación póstuma: reescribió su testamento en varias ocasiones y mantuvo contacto con el movimiento pacifista, especialmente con Bertha von Suttner, futura laureada con el Nobel de la Paz en 1905, según NobelPrize.org.

La donación

El 27 de noviembre de 1895, en el Club Sueco-Noruego de París, firmó su testamento definitivo. Ordenó vender sus empresas —fábricas, inversiones petroleras y propiedades— y destinar el 94 % de su patrimonio, unos 31,2 millones de coronas suecas, a un fondo que financiara premios anuales «a quienes, durante el año precedente, hayan conferido el mayor beneficio a la humanidad».

Las cinco categorías originales: Física, Química, Fisiología o Medicina, Literatura y Paz. La de Paz debía entregarse en Oslo (entonces bajo unión con Suecia); las demás, en Estocolmo. Sus herederos y varios gobiernos impugnaron el testamento, pero los ejecutores Ragnar Sohlman y Rudolf Lilljequist lograron constituir la Fundación Nobel en 1900. El primer Nobel se concedió en 1901.

Vídeo: Alfred Nobel y los Premios Nobel

Resumen oficial sobre la vida de Alfred Nobel, la invención de la dinamita y el origen de los premios. Fuente: YouTube — Nobel Prize

4. Los Premios Nobel en la actualidad

Los fondos no se agotan

La fortuna física de Nobel se liquidó e invirtió en «valores seguros», tal como pedía el testamento. Hoy la Fundación Nobel administra un patrimonio invertido en bolsa y otros activos: según su informe anual, el capital invertido supera los 4.500 millones de coronas suecas. Los premios se pagan con los rendimientos de ese fondo, no con el capital original —por eso el legado sigue vigente más de un siglo después.

Las seis categorías anuales

Además de las cinco categorías previstas por Nobel, en 1968 el Sveriges Riksbank (banco central de Suecia) creó el Premio en Ciencias Económicas en memoria de Alfred Nobel, entregado por primera vez en 1969. No estaba en el testamento original, pero se integra en la ceremonia y comparte el mismo importe que el resto.

Ilustración histórica (1907) de las medallas de los Premios Nobel en Física, Química, Medicina, Literatura y Paz
Ilustración de 1907 con las medallas de las cinco categorías originales del Premio Nobel, entregadas cada año en Estocolmo y Oslo. Fuente: Wikimedia Commons — Nobel prize medals (Popular Science Monthly, 1907)

El valor monetario

Cada categoría recibe la misma cantidad. En 2024 y 2025, la Fundación fijó el premio completo en 11 millones de coronas suecas (aproximadamente 1 millón de dólares, según el tipo de cambio del momento). Si hasta tres personas comparten un galardón, el importe se divide entre ellas, según las tablas oficiales de premios.

Homenaje eterno el 10 de diciembre

Alfred Nobel murió en San Remo (Italia) el 10 de diciembre de 1896, víctima de un derrame cerebral. Por eso, cada año, las ceremonias de entrega se celebran obligatoriamente el 10 de diciembre: en el Stockholm Concert Hall y el City Hall de Estocolmo para Física, Química, Medicina, Literatura y Economía; y en el Ayuntamiento de Oslo para el Nobel de la Paz.

En resumen

¿Quién fue? Alfred Nobel (1833-1896), químico e industrial sueco. ¿Qué inventó? El detonador (1863-1864) y la dinamita (1867), entre 355 patentes. ¿Cómo enriqueció? Con explosivos para minería e ingeniería civil y con inversiones en petróleo (Branobel). ¿Por qué los premios? Un testamento de 1895 que legó el 94 % de su fortuna a reconocer el mayor beneficio a la humanidad. ¿Cómo funcionan hoy? Seis categorías, 11 millones SEK por premio, financiados por un fondo de inversión, con gala el 10 de diciembre en Estocolmo y Oslo.